LOS LADRONES DE TIEMPO

El ritmo de vida del mundo moderno con sus necesidades, obligaciones y objetivos sumado a los diversos roles que en la dinámica actual desempeñamos y las múltiples responsabilidades del día a día, nos llevan algunas veces, a pensar o sentir que el tiempo juega en nuestra contra, que las horas parecieran haber sido robadas por ladrones de tiempo que se llevan los segundos, los minutos y hasta las horas, que las manecillas del reloj se mueven más rápido y no podemos detener su avanzar.

Sin embargo, la realidad temporal es igual para todos; tenemos las mismas 24 horas, cada hora con 60 minutos y cada minuto con 60 segundos. Pero entonces, ¿porqué tenemos esta percepción de insuficiencia temporal? La respuesta es muy simple. Todo depende de lo que pongamos en cada una de nuestras horas.

Llevar una vida saludable temporalmente hablando, implica más que un esfuerzo, una disciplina; un control de sí mismo para poder ser selectivo en las actividades que pongamos en cada momento de nuestro día; es simplemente asignar a cada hora o espacio de tiempo, la actividad que le corresponde.

Al realizar actividades que no corresponden al momento del día en el cual nos encontramos, efectivamente le estamos abriendo la puerta a los ladrones de tiempo; ladrones que le restarán un espacio temporal a la tarea que estemos realizando.

Veamos un ejemplo sencillo: si nos encontramos laborando, y mantenemos un pequeña conversación personal de 3 minutos por alguna red  social,  luego para  retomar  y

continuar con la tarea, debemos redirigir nuevamente nuestro potencial cognitivo y poner al servicio de ella nuestros procesos mentales (2 minutos), además revisar para contextualizarnos nuevamente para poder continuar (2 minutos); y por supuesto otras variables de distracción, como volver a poner el celular en su lugar o volver a la pantalla laboral en el computador, acomodarnos nuevamente en el escritorio, organizar algunos documentos o buscar la información sobre la que podríamos estar trabajando,… otros 2 minutos; en sumatoria, una conversación sencilla y corta podría estar restándonos aparentemente solo 9 minutos.

Pero ¿qué sucede si estas pequeñas conversaciones se realizan 2 veces cada hora? El promedio temporal que los ladrones de tiempo nos están robando en una jornada de 8 horas, equivale a 144 minutos, es decir, 2,4 horas. Viéndolo de esta forma, hemos permitido que los ladrones de tiempo se lleven el 30% de nuestro espacio temporal de productividad.

Ahora, si a lo anterior le agregamos otros ladrones de tiempo y amigos distractores, como por ejemplo, conversaciones informales con compañeros, levantarse del puesto de trabajo sin necesidad laboral, extender los periodos de descanso y almuerzo más allá de lo formalmente establecido, ingresar tarde a laborar, desconocer lo que debemos hacer, no planificar previamente las actividades, entre otros; el porcentaje de tiempo que nos es robado puede aumentar considerablemente.

Con este ejemplo no quiero desconocer que en determinadas profesiones y roles, la carga de trabajo puede ser alta, pero si tenemos visitas permanentes de ladrones de tiempo, obviamente la situación será mas gravosa.

De la misma manera ocurre con las actividades y responsabilidades extralaborales; los ladrones de tiempo nos atacan allí, y restan tiempo en cantidad y calidad haciendo que nuestras tareas queden inconclusas o que debamos invertir más tiempo del necesario para realizarlas, además de, posiblemente, dificultar nuestro relacionamiento socio familiar, tema del cual hablaré en otra publicación.

Pero, ¿cómo solucionar este ataque intrusivo de los ladrones de tiempo y amigos distractores? La solución es simple: con la inclusión a nuestra vida de 2 elementos claves, la disciplina y el autocontrol. A este respecto, la disciplina implica asignar a cada momento lo que le corresponde de una manera planificada; en otras palabras, si es el momento del trabajo, pondremos trabajo; si es el momento de la familia, se pondrá familia o si es un momento social, se pondrán actividades sociales; y el autocontrol involucra esa capacidad para decidir de manera personal y autónoma, el cumplir rigurosamente con la disciplina que hemos decidido incorporar a nuestra vida.

Es asi que, antes de afirmar perentoriamente que el tiempo no nos alcanza, debemos más bien preguntarnos, ¿a cuántos ladrones de tiempo y amigos distractores les permito quitarme espacios temporales para cumplir con mis tareas, actividades, responsabilidades y objetivos, sea cual sea el escenario en el que me encuentre?