¿CÓMO PREVENIR Y MANEJAR EL CONSUMO DE

SUSTANCIAS PSICOACTIVAS

EN EL TRABAJO?

No es desconocido que el consumo de sustancias psicoactivas se ha convertido en una problemática moderna creciente y que ha aumentado de una manera exponencial en todos los grupos etarios de la sociedad, llegando a volverse tan populares que algunas de ellas ya son llamadas las “drogas de club”. Si bien es cierto que el consumo principalmente se da en el entorno extralaboral, las organizaciones, no por eso, pueden ser ajenas a esta problemática toda vez que su impacto repercute de alguna manera en sus propios resultados. Frente a esta situación, en las mesas de trabajo de temas psicosociales, muchos ejecutivos me han preguntado qué deben (o pueden) hacer cuando identifican una prevalencia significativa de consumo en sus trabajadores.

Pues bien, mi respuesta siempre ha sido, no ser ajenos a esta situación e incluir dentro de sus planes de trabajo psicosociales, acciones que prevengan el consumo de sustancias psicoactivas y promuevan estilos de vida saludables por medio de una política consistente y coherente, y un programa sostenido en el tiempo y controlado mediante indicadores, en donde la psicoeducación, tanto para el trabajador como para su núcleo familiar, debe tener un rol principal.

Cuando hago referencia a una política coherente no me estoy refiriendo solamente a su estructura formal y documental, sino a la coherencia del accionar en el entorno laboral que se deriva de ella; en otras palabras, a manera de ejemplo resulta poco congruente tener una política de Cero consumo de alcohol con capacitaciones aisladas para una vida saludable, pero realizar celebraciones o actividades recreativas donde se fomente o permita el consumo del alcohol, lo que para consumidores de algún tipo de drogas, resulta ser un escenario propicio para buscar el espacio para hacerlo, pudiendo arrastrar con ello a otros trabajadores que, por simple curiosidad o embriaguez, darán su primer paso a un laberinto del cual les podrá resultar difícil salir en el futuro.

Así las cosas, el rol empresarial que sugiero para las empresas en la prevención del consumo de sustancias psicoactivas debe estar debidamente estructurado y contemplar todos los posibles matices que esta problemática puede adoptar.

Para empezar, se debe formular una política participativa basada en principios de confidencialidad, igualdad y equidad, que contemple los requerimientos normativos, legales y comerciales (según sea su sector de actuación), objetivos claros según los hallazgos de la problemática que hayan sido identificados y conceptos generales para la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, factores protectores y factores de riesgo.

Posteriormente, se hace necesario diseñar e implementar un programa de sensibilización para los trabajadores y su núcleo familiar, que incluya como mínimo temas relacionados con la clasificación de las sustancias psicoactivas, los factores de riesgo y factores protectores, las etapas en la evolución en el consumo y las consecuencias que esto trae a nivel familiar, laboral, social y económico.

Para definir planes de acción enfocados a la problemática, es recomendable establecer una línea basal tomando datos concretos de diferentes fuentes de información, tales como la matriz de identificación de peligros, registros de morbilidad y ausentismo, registros de accidentalidad, entre otros; y por supuesto, información proveniente de los propios trabajadores recolectada con metodologías objetivas y subjetivas.

Ahora bien, estos planes de intervención deben incluir como mínimo dos tipos de grupos poblacionales: aquellos que nunca han consumido, que requieren prevención del consumo y promoción de la salud, y los casos activos de consumo que requieren orientación para el manejo por entidades especializadas en el tema.

Desde esta perspectiva y en aras de obtener resultados que favorezcan de manera bidireccional a los trabajadores en su salud y vida, y a la empresa en sus resultados, este tipo de programas deben ser sostenidos en el tiempo y monitoreados mediante indicadores objetivos y reales que permitan redireccionar las acciones de acuerdo con las desviaciones identificadas.

Es por lo anteriormente expuesto que mi respuesta personal y profesional a la pregunta inicialmente planteada con respecto al rol empresarial frente a este flagelo, se centra en un rol organizacional activo en la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, que a la postre redundará positivamente en la empresa, la persona, la familia como núcleo de la sociedad y en la sociedad misma.