UNA PERSPECTIVA SOBRE LA INTERACCIÓN SOCIAL

Pensar que con el simple hecho de compartir un espacio e intercambiar frases con compañeros de trabajo, amigos o familiares, estamos manteniendo adecuadas relaciones sociales es un error (aunque esto se haya convertido en el común denominador del mundo moderno), máxime ahora que las redes sociales nos han llevado a interactuar de una manera virtual e impersonal, con estructuras gramaticales alteradas y dejando de lado algunos elementos sociales que forman la base principal de una interacción saludable y propositiva.

De esta manera, no nos hemos visto en la necesidad de desarrollar habilidades sociales saludables, sino simplemente hemos fortalecido e incrementado la velocidad al teclear mensajes relacionados con algún tema en un equipo inteligente, sin detenernos a pensar cómo puede ser recibido e interpretado el mensaje. Quiero aclarar que con esta publicación no estoy atacando los medios de comunicación virtuales, sino por el contrario quiero incentivar a ampliar nuestros recursos comunicacionales de tal manera que tengamos las herramientas suficientes para hacer de todas las modalidades de comunicación, estrategias positivas y constructivas para y en nuestra realidad social. Asi las cosas, en la moda teórica de la interacción persona-persona se habla popularmente de la asertividad.

Sin embargo, la complejidad de estos modelos teóricos han dificultado el entendimiento y la aplicabilidad del concepto y se ha elevado a niveles altamente exigentes para su puesta en marcha, excluyendo tambien nuestra realidad comunicacional actual: la virtualización.

Desde mi experiencia, el concepto de asertividad debe reducirse simplemente a 4 pilares (que pueden ser aplicados en todos los maneras de comunicación posibles, virtuales o presenciales): un contenido formal, un componente actitudinal, una variable humana y un espacio temporal.

Al mencionar el contenido formal de la asertividad, solo me estoy refiriendo al tipo de palabras y estructuras gramaticales que utilizamos al interactuar, las cuales en la interacción persona – persona, se vuelven facilmente entendibles al usar un tono de voz estable, una velocidad controlada al hablar y un volumen acorde con el espacio físico donde nos encontremos; y en la comunicación virtual el contenido formal facilita que el mensaje sea concreto y excento de ambiguedades interpretativas.

El componente actitudinal en la comunicación persona – persona se explica bajo la premisa de que con nuestro cuerpo tambien hablamos. Los gestos y actitudes que adoptemos cuando estamos transmitiendo, pueden facilitar la comunicación o simplemente obstaculizarla por ser incongruente con el contenido formal. En otras palabras, decir que algo me gusta pero estar haciendo cara de desagrado, confunde. En la comunicación virtual no es tan facil percibir la actitud, excepto cuando se establece contacto mediante video; sin embargo, esta puede ser percibida virtualmente por nuestro interlocutor a partir de los tiempos en dar respuesta, los emojis, imágenes y signos de puntuación (como por ejemplo la exclamación) que se envíen en el mensaje. No es lo mismo escribir “que bueno” a escribir “¡Que bueno!”

La variable humana involucra un entendimiento franco y honesto de que nuestros interlocutores pueden ser o pensar de una manera diferente y que esto no debe ser una barrera para expresar de manera formal y actitudinalmente correcta y respetuosa nuestro punto de vista. Pensar diferente no es malo, por el contrario debe ser visto como una oportunidad de crecimiento y ampliación de nuestra perspectiva sobre cualquier tema. Escuchar atentamente (en la interacción persona- persona) o leer detenidamente (en la comunicación virtual) no implica que se acepte el punto de vista del otro, pero es de esta manera que podremos tener un panorama completo para decidir eficazmente si estamos o no de acuerdo con el mensaje recibido.

El espacio temporal implica solamente encontrar el momento adecuado para expresar o trasmitir lo que se quiere decir, bien sea de manera personal o virtual.

En consecuencia, poner en práctica estos cuatro pilares optimizan nuestras habilidades comunicacionales, sea cualquier el medio que se utilice, garantizando con ello que la interacción social se dé de una manera clara, directa y respetuosa, y se fortalezcan así nuestras redes de apoyo y los lazos comunicacionales que en última instancia pueden marcar el rumbo que tomará nuestra propia realidad.