LA SALUD MENTAL EN TIEMPOS DE PANDEMIA

(COVID-19)

En momentos de crisis en salud publica, en donde nuestros ritmos de vida se han visto alterados y las dinámicas socio-familiares a las cuales estábamos acostumbrados se han restringido; pensar y actuar solamente en nuestro cuidado físico termina produciendo resultados incompletos. Si bien es cierto que cumplir a cabalidad las recomendaciones para la prevención del Covid-19 emitidas por entidades competentes, reduce la probabilidad de contagio; también es cierto que el cuidado de nuestra salud mental debe ser parte de nuestra prioridad, toda vez que se nos ha demandado poner en acción de manera inmediata una serie de recursos internos (que posiblemente no conocíamos) para facilitar nuestra adaptación a estas nuevas condiciones de vida, sin tener un tiempo de preparación y entrenamiento para desarrollarlos.

Es claro que en la responsabilidad de nuestra salud mental participan muchos actores, cada uno con su propio rol, y finalmente es la sumatoria de estas responsabilidades las que nos permitirán mantener bajo control y en buen estado nuestra mente.

Así las cosas, el sector empresarial dentro de sus protocolos de prevención del Covid-19, no debe dejar de lado acciones que propendan por la salud mental de los trabajadores; acciones tales que prevengan la aparición de psicopatologías que pueden ser resultado o estar asociadas con la propia dinámica actual del trabajo en casa o simplemente con la ansiedad por una reincorporación a sus lugares habituales, que nos lleva a experimentar sensaciones de impotencia y falta de control al entrar en contacto (aunque sea distante) con otras personas. Es precisamente la exposición a estas condiciones psicosociales las que al salirse de control, pueden generar alteraciones en la salud mental de los trabajadores y que luego de pasar la temporada de pandemia, pueden permanecer y requerir de un psico-tratamiento que resulta ser más oneroso para la empresa en términos económicos y de productividad.

Sin embargo, no es suficiente solo con la implementación de protocolos empresariales para la salud mental, es también indispensable la responsabilidad que cada uno de nosotros adoptemos en nuestra vida personal y familiar, incorporando a nuestro quehacer diario, actividades y estilos de vida que mantengan nuestras emociones y pensamientos libres de cualquier contaminación mental perjudicial.

Adquirir hábitos de vida saludables, no solo abarca comer sanamente, dormir bien y hacer ejercicio como usualmente se nos ha enseñado. Es mucho más que eso; y es por supuesto, también, PENSAR BIEN y SENTIR BIEN. Implica aprender a detener, filtrar y controlar nuestros pensamientos, y aceptar que las emociones forman parte de nosotros y que no las podemos detener o apagar, solo las debemos controlar, lo que seguramente será mucho más fácil si nuestro pensamiento está sano. Al igual que con nuestro cuerpo, también es necesario ejercitar nuestra mente; por esto, realizar periódicamente pausas cognitivas que promuevan la memoria, atención y concentración resulta ser muy positivo.

Finalmente, pero no menos importante, es indispensable aprender a reconocer cuando se necesita ayuda especializada y lógicamente dar el paso y buscarla. Buscar ayuda no significa estar con una psicopatología grave, simplemente debe ser entendido como la búsqueda de otras alternativas de solución y recursos que, desde nuestra óptica, parecen ya haberse agotado.

PAUSAS COGNITIVAS PARA NUESTRA SALUD MENTAL