¿POR QUÉ ES IMPORTANTE EVALUAR LA SALUD MENTAL DE LOS TRABAJADORES EN TIEMPOS DE PANDEMIA Y CONFINAMIENTO?

Los cambios que se han presentado en la dinámica de vida actual nos han enfrentado a una realidad diferente en la cual tenemos que adaptar nuestro ritmo de vida a condiciones especiales que nos demandan un esfuerzo considerable para lograr nuevamente un equilibrio en  los mismos roles a los cuales estabamos acostumbrados (padre, esposo, hijo, hermano, trabajador, amigo, etc.), pero bajo condiciones restrictivas significativas y con una amenaza latente que nos genera una sensacion de fragilidad y hace que, posiblemente, afloren muchos temores relacionados con nuestra condición de salud, e incertidumbre con respecto a un futuro que se sale de nuestro propio control; lo que en términos más sencillo, significa que no sumerge en una sensación de crisis.

Aunque, segun nuestras características individuales,  abordamos de diversas maneras y con diferente intensidad estos estados emocionales, nuestra vulnerabilidad se materializa y pone sobre la mesa nuestra fragilidad mediante cambios intempestivos de humor,  ideas anticipatorias catastróficas relacionadas con la situacion actual, desmotivación frente a actividades que antes nos resultaban ser placenteras, tristeza episódica aparentemente sin una causa clara y en general alteraciones que, como en efecto dominó, se apoyan unas con otras hasta vernos envueltos en un espiral de confusión que termina en una turbulencia emocional.

De esta forma, la manifestación de un episodio de estrés agudo con las consecuencias psicofisiológicas asociadas, se manifiestan día tras día, lo que acumulativamente puede afectar significativamente nuestro estado de Salud Mental.  

Podriamos preguntarnos pero, ¿cómo desde el entorno laboral podemos ayudar a los trabajadores para evitar que puedan sufrir alteraciones significativas en su salud mental, que a la postre redundarán negativamente en la productividad y salubridad de la empresa? La respuesta es muy simple: realizando programas de psicoeducación focalizados hacia la problemática identificada, que incluye, pero no se limita, a temas relacionados con la control emocional y en general estilos y patrones de vida que permitan afrontar adecuadamente las condiciones actuales de vida, sean estas las que sean (en casa o en calle).

Pero es aquí precisamente donde empieza a fallar la efectividad de los planes de psicoeducación porque no están focalizados a la necesidad real en salud mental de los trabajadores. Lanzamos programas que a nuestro parecer son los que aplican, sin tener en cuenta informacion tomada de la fuente directamente, es decir, los trabajadores y su condicion de salud.

Es por esta razon que resulta de vital importancia realizar una VALORACIÓN DE SALUD MENTAL a los trabajadores, de tal manera que la información que logremos recolectar y analizar, sea el insumo principal sobre el cual se diseñen los programas de psicoeducación y demás actividades que propendan por una estabilidad psicológica integral que facilite (aun en momentos como los actuales) que los trabajadores sean psicosocialmente y laboralmente productivos. Desconocer esta realidad y necesidad, desde una responsabilidad sociolaboral con los trabajadores es riesgosa y las consecuencias en ausentismo, productividad y estabilidad, al final del camino serán recibidas por la misma empresa. 

Esta VALORACIÓN EN SALUD MENTAL debe ser integral; es decir, abarcar la mayor cantidad de aspectos que de alguna manera puedan tener impacto en el estado emocional, como por ejemplo temas familiares, laborales, psicológicos y hasta osteomusculares, entre otros; pero sobretodo, ser amigables en su diseño, cortos y fáciles de contestar, y con accesibilidad acorde con las posibilidades tecnológicas actuales.

En conclusión, VALORAR EL ESTADO DE SALUD MENTAL DE LOS TRABAJADORES es indispensable para lograr resultados consistentes con los planes de promoción, prevención e intervención que se desarrollen en el marco de la vigilancia epidemiologica para los factores de riesgo psicosocial, dado que estos estarán direccionados a necesidades reales, identificadas con información que proviene de la fuente primaria, los propios trabajadores.